Pareciera que el comienzo de un nuevo ciclo lectivo,en este caso la sala de 2 años a la que en el ambiente del jardín Snoopy se la conoce como la de “los osos”, ha significado un notable avance en la carrera educativa de Dante.
El año pasado fue, claro, la sala de 1, conocida en Snoopy como la de los “pollitos musiqueros” o “deambu”. Lo de pollitos estaba más o menos claro -chiquitos, tiernos, nenes de 1 año- pero lo de “deambu” sépanlo, manga de ignorantes, es el apócope de deambuladores, es decir, que recién han comenzado a caminar.
Pero vamos a los cambios de pollitos a osos. Ya no hay que llevar toallita en la mochila, se secan solos las manos en el baño. No hace falta mamadera, el vaso es el único medio para beber. No solo se comen galletitas dulces, parece que a los osos también les gustan las de agua.
Dante crece, es Oso, tiene nuevas habilidades pero enfrenta nuevos problemas. Ahora también tendrá música, cosa que no me gusta:¿Por qué será que todos los pedófilos de los jardines de infantes son los profes de música o de educación física?
Dejémonos de joder con eso. Profesor de Música no necesita: yo le enseño a tocar Zamba de mi Esperanza y el Fantasma de Canterville en la guitarra y los pibes de la cumbia villera nunca necesitaron aprender a tocar un instrumento para vender discos. Profe de Educación Física menos: el fóbal lo va a aprender jugando y el test de cooper está científicamente demostrado que no sirve para nada, la colchoneta junta pulgas y el fli fla no le sale a nadie.
Que juegue en el arenero, que siga pugnando por ser el primero en el tobogán y que cante a los gritos el elefante Trompita son las mejores clases en estas materias.
Mientras tanto Dante sigue superando etapas pedagógicas: los pollitos quedaron atrás, ya dejó esos nombres medio gays que les ponen a las salitas y ser un oso suena como más machote. Enfrentar el mundo como Oso la verdad que te da otra chapa, a mí me daría un poquito de vergüenza ser pollito musiquero, no veo que impresione demasiado a las minas ni te haga quedar como muy pulenta entre los pibes del barrio. Atenti que Dante ya es Oso, y vamos por más.
viernes, 7 de marzo de 2008
martes, 4 de marzo de 2008
SEGUIR SIENDO
Me gustaría que a Dante le siga gustando andar descalzo y correr por el jardín.
Que siga tirando besos con ruido y se muera de risa cuando le hacen cosquillas en la panza.
Que siga asomándose por la ventana para saludar a los que pasan.
Que siga abrazando a los que quiere.
Que mire a las chicas a los ojos como mira con esos ojos profundos.
Que elija novia como elige juguetes: a veces por intuición, a veces debatiéndose entre varias opciones, a veces arriesgando con lo primero que tiene a mano
Que siga pegándole a la pelota de zurda.
Que siga disfrutando de los dulces.
Que siga poniéndose contento cuando ve a alguien que le cae bien.
Me gustaría que Dante sea hincha de boca, tolerante, sin prejuicios, con sensibilidad social, culto, divertido, seductor, defensor de sus ideas. Un poco lo que yo intento ser, pero que de verdad lo logre.
Me parece que lo estamos haciendo bien, basta con verlo.
Que siga tirando besos con ruido y se muera de risa cuando le hacen cosquillas en la panza.
Que siga asomándose por la ventana para saludar a los que pasan.
Que siga abrazando a los que quiere.
Que mire a las chicas a los ojos como mira con esos ojos profundos.
Que elija novia como elige juguetes: a veces por intuición, a veces debatiéndose entre varias opciones, a veces arriesgando con lo primero que tiene a mano
Que siga pegándole a la pelota de zurda.
Que siga disfrutando de los dulces.
Que siga poniéndose contento cuando ve a alguien que le cae bien.
Me gustaría que Dante sea hincha de boca, tolerante, sin prejuicios, con sensibilidad social, culto, divertido, seductor, defensor de sus ideas. Un poco lo que yo intento ser, pero que de verdad lo logre.
Me parece que lo estamos haciendo bien, basta con verlo.
viernes, 29 de febrero de 2008
LA RED
Ahí va Dante, a paso lento pero seguro subiendo las escaleras. En un principio le preocupaba que no lo dejáramos, lo hacía igual pero dejaba entrever algo de culpa: sabía que estaba iniciando un viaje prohibido.
Sus aventuras hacia el primer piso lo convertían en una especie de Indiana Jones, gritaba después de escalar algunos peldaños y al llegar al primer rellano descansaba un poco, miraba hacia abajo y continuaba trepando los pocos escalones que quedaban.
Atrás nosotros, claro, primero intentando poner coto a su arremetida y luego, vencidos, subiendo detrás de él para detener una eventual caída, algo que por supuesto jamás ocurrió.
La escalera tiene una puertita, que Dante ya aprendió a abrir, por lo que quedó obsoleta. Hay redes de protección que debería haber puesto hace ya tiempo y que cada semana me prometo hacer instalar.
Dante no se cae, ni se va a caer, pero esta semana me comrpometo formalmente a poner la protección.
Si resbalás en la escalera estarás protegido, pero la vida no te pone redes Dante. Cuando empieces primer grado vas a llorar, los primeros días en la secundaria te vas a sentir solo y creer que estás rodeado de una caterva de imbéciles, cuando te dejen la primera vez ya no vas a creer en el amor, el miedo te va paralizar antes de entrar a rendir el primer oral y cuando leas el Quijote vas a saber que nunca podrás escribir como Cervantes.
En cambio yo ya estoy salvado, ya tengo mi red que me protege de todos los males del mundo. Esperá unos años, Dante, que hay una promo fenomenal: con la llegada de tu primer hijo te viene, sin cargo, una red indestructible para toda la vida.
Sus aventuras hacia el primer piso lo convertían en una especie de Indiana Jones, gritaba después de escalar algunos peldaños y al llegar al primer rellano descansaba un poco, miraba hacia abajo y continuaba trepando los pocos escalones que quedaban.
Atrás nosotros, claro, primero intentando poner coto a su arremetida y luego, vencidos, subiendo detrás de él para detener una eventual caída, algo que por supuesto jamás ocurrió.
La escalera tiene una puertita, que Dante ya aprendió a abrir, por lo que quedó obsoleta. Hay redes de protección que debería haber puesto hace ya tiempo y que cada semana me prometo hacer instalar.
Dante no se cae, ni se va a caer, pero esta semana me comrpometo formalmente a poner la protección.
Si resbalás en la escalera estarás protegido, pero la vida no te pone redes Dante. Cuando empieces primer grado vas a llorar, los primeros días en la secundaria te vas a sentir solo y creer que estás rodeado de una caterva de imbéciles, cuando te dejen la primera vez ya no vas a creer en el amor, el miedo te va paralizar antes de entrar a rendir el primer oral y cuando leas el Quijote vas a saber que nunca podrás escribir como Cervantes.
En cambio yo ya estoy salvado, ya tengo mi red que me protege de todos los males del mundo. Esperá unos años, Dante, que hay una promo fenomenal: con la llegada de tu primer hijo te viene, sin cargo, una red indestructible para toda la vida.
miércoles, 27 de febrero de 2008
YA NO SERÉ EL QUE ERA
¿Cómo seguir siendo el que era, ahora que Dante está atento a todo? El cree en mí, me sabe el más alto, el más lindo, el más divertido. Pateamos la pelota y cuando yo grito “gol de Boca” agitando los brazos, él hace lo propio, al grito de “voooooooooououoooooooo” (seguramente gol en su dialecto, que cuenta con infinidad de fonemas pero pocos de ellos comprensibles), creyéndome el eslabón perdido entre Maradona y Messi.
Mira, imita, graba todo en su disco rígido y así le vamos formando la personalidad, marcándosela a fuego con cada acción, cada palabra, cada gesto. ¿Cómo sopesar si en cada acto propio le generamos un daño irreversible? Por eso hay que cuidarse, y mucho. Nada de poses aputosadas frente el espejo (en chiste, claro) ni sacarse la cera del oido con un escarbadientes. No debe descubrir jamás que las uñas de los pies se pueden cortar con las uñas y los dientes ni pillarnos diciendo mentiras. Todo va a moldear su caracter, va a acrecentar sus miedos y a profundizar sus inseguridades.
¿Qué pasa si descubre ese CD de Roberto Carlos, encuentra toda la saga de Rocky en DVD, me escucha puteando como un camionero o mirando un programa de chimentos? ¿Que quedaría de todo eso en su subconciente?
Ya no puedo ser el que era, debo sacar lo mejor de mí: mirar Film and Arts, leer a Borges y desarrollar teorías pedagógicas. Ser solo mi lado blanco, ser Batman y olvidar a Bruno Diaz, ser Diego con la camiseta de Argentina y no con la camisa Versace, ser Jeckyll y no Hyde, ser Pacino en El Padrino y no en Carlito´s way, García tocando Clicks modernos y no Kill Gil.
Así Dante será cada vez mejor. Y yo también, claro, que para eso están los hijos: para hacernos cada vez mejores personas.
Mira, imita, graba todo en su disco rígido y así le vamos formando la personalidad, marcándosela a fuego con cada acción, cada palabra, cada gesto. ¿Cómo sopesar si en cada acto propio le generamos un daño irreversible? Por eso hay que cuidarse, y mucho. Nada de poses aputosadas frente el espejo (en chiste, claro) ni sacarse la cera del oido con un escarbadientes. No debe descubrir jamás que las uñas de los pies se pueden cortar con las uñas y los dientes ni pillarnos diciendo mentiras. Todo va a moldear su caracter, va a acrecentar sus miedos y a profundizar sus inseguridades.
¿Qué pasa si descubre ese CD de Roberto Carlos, encuentra toda la saga de Rocky en DVD, me escucha puteando como un camionero o mirando un programa de chimentos? ¿Que quedaría de todo eso en su subconciente?
Ya no puedo ser el que era, debo sacar lo mejor de mí: mirar Film and Arts, leer a Borges y desarrollar teorías pedagógicas. Ser solo mi lado blanco, ser Batman y olvidar a Bruno Diaz, ser Diego con la camiseta de Argentina y no con la camisa Versace, ser Jeckyll y no Hyde, ser Pacino en El Padrino y no en Carlito´s way, García tocando Clicks modernos y no Kill Gil.
Así Dante será cada vez mejor. Y yo también, claro, que para eso están los hijos: para hacernos cada vez mejores personas.
martes, 26 de febrero de 2008
REITE DANTE
Dante ríe y el mundo se ilumina. Dante ríe y nada puede estar mejor. Ríete niño, que te traigo la luna cuando es preciso.
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Miguel Hernández
Alondra de mi casa,
ríete mucho.
Es tu risa en tus ojos
la luz del mundo.
Ríete tanto
que mi alma al oírte
bata el espacio.
Tu risa me hace libre,
me pone alas.
Soledades me quita,
cárcel me arranca.
Boca que vuela,
corazón que en tus labios
relampaguea.
Es tu risa la espada
más victoriosa,
vencedor de las flores
y las alondras
Rival del sol.
Porvenir de mis huesos
y de mi amor.
Miguel Hernández
lunes, 25 de febrero de 2008
LA TUMBA
Los códigos son inexorablemente tumberos: el más poronga es el que manda, y hay que sobrevivir en un ámbito violento, sin piedad, convivir entre quienes si te caés te pisan.
Una titular con bastante voluntad y una auxiliar que apenas sabe decir de corrido el abecedario no pueden ni podrán jamás con ellos: 13 o 14 energúmenos a la buena de dios, sin más ley que la ley del deseo, luchando a destajo por un lugar en el mundo.
El jardín de infantes es como la tumba, y Dante lo está aprendiendo de a poco. Es uno de los más tiernitos por falta de experiencia y por ser, creo, el más chico: pero se defiende con uñas y dientes (literalmente), suple sus defectos con inteligencia y fuerza bruta, valores que tanto en la salita de los pollitos musiqueros como en las ranchadas de Devoto cotizan en alza.
Quiero enseñarle a hacer una faca con un crayón, a armar una manopla con rastis y a fabricar un arma contundente rellenando la mochila con plastilina, estoy seguro que con eso ya se va a sentir más protegido y ahí sí, va a estar tranquilo para aprender a saltar como el sapo Pepe, a guardar cada cosa en su lugar y a cantar el elefante Trompita con mímica y todo: porque eso es lo más importante, que se desarrolle intelectualmente.
Una titular con bastante voluntad y una auxiliar que apenas sabe decir de corrido el abecedario no pueden ni podrán jamás con ellos: 13 o 14 energúmenos a la buena de dios, sin más ley que la ley del deseo, luchando a destajo por un lugar en el mundo.
El jardín de infantes es como la tumba, y Dante lo está aprendiendo de a poco. Es uno de los más tiernitos por falta de experiencia y por ser, creo, el más chico: pero se defiende con uñas y dientes (literalmente), suple sus defectos con inteligencia y fuerza bruta, valores que tanto en la salita de los pollitos musiqueros como en las ranchadas de Devoto cotizan en alza.
Quiero enseñarle a hacer una faca con un crayón, a armar una manopla con rastis y a fabricar un arma contundente rellenando la mochila con plastilina, estoy seguro que con eso ya se va a sentir más protegido y ahí sí, va a estar tranquilo para aprender a saltar como el sapo Pepe, a guardar cada cosa en su lugar y a cantar el elefante Trompita con mímica y todo: porque eso es lo más importante, que se desarrolle intelectualmente.
educando a Dante
No es fácil ser padre, está claro, pero mucho más difícil es ser hijo.
Esta es la idea del blog: vamos a ayudar a Dante a ser un excelente hijo, para satisfacción de sus padres. A abrirle los ojos, a darle las herramientas necesarias para andar por el mundo sin golpearse, a hacerlo un tipo inteligente pero no pretencioso, sencillo pero no simplón, bonachón pero no boludazo, gracioso pero no pesado, querendón pero no confianzudo, macanudo pero no meloso: todas cualidades que él por supuesto ya tiene, pero que con el contacto creciente con los seres humanos puede que las vaya perdiendo, o vayan tomando preponderancia otras menos deseadas, o deje de reconocer la estupidez que lo va a rodear a cada paso y se confunda. No vamos a dejar que eso pase.
Este es un buen momento para dejarle máximas de vida, antes de los 40 aún me siento en la plenitud de mis capacidades mentales, con la lucidez suficiente como para entender algunas cosas. Después uno se vuelve un viejo choto y los consejos no son los mejores, cree que siempre el tiempo pasado fue mejor.
Y además, no sea cosa que me revolee el 44 cruzando Donato Alvarez mientras saco a pasear a Mungo y no haya dejado toda mi sabiduría documentada. Bueno, bueno, no pensemos en eso, el colesterol irá trabajando lentamente para que mis arterias se empiecen a tapar mucho más adelante y pueda seguir disfrutando de Dante por mucho tiempo más, que me empiece a confundir su nombre o a no reconocerlo en por los menos 30 años.
Pero basta de palabrerío, Dante me necesita ya, fresco e iluminado, con la cabeza concentrada en su felicidad y no escribiendo nimiedades. Allá vamos entonces, que Dante siga siendo lo que es: el varón más amado.
Esta es la idea del blog: vamos a ayudar a Dante a ser un excelente hijo, para satisfacción de sus padres. A abrirle los ojos, a darle las herramientas necesarias para andar por el mundo sin golpearse, a hacerlo un tipo inteligente pero no pretencioso, sencillo pero no simplón, bonachón pero no boludazo, gracioso pero no pesado, querendón pero no confianzudo, macanudo pero no meloso: todas cualidades que él por supuesto ya tiene, pero que con el contacto creciente con los seres humanos puede que las vaya perdiendo, o vayan tomando preponderancia otras menos deseadas, o deje de reconocer la estupidez que lo va a rodear a cada paso y se confunda. No vamos a dejar que eso pase.
Este es un buen momento para dejarle máximas de vida, antes de los 40 aún me siento en la plenitud de mis capacidades mentales, con la lucidez suficiente como para entender algunas cosas. Después uno se vuelve un viejo choto y los consejos no son los mejores, cree que siempre el tiempo pasado fue mejor.
Y además, no sea cosa que me revolee el 44 cruzando Donato Alvarez mientras saco a pasear a Mungo y no haya dejado toda mi sabiduría documentada. Bueno, bueno, no pensemos en eso, el colesterol irá trabajando lentamente para que mis arterias se empiecen a tapar mucho más adelante y pueda seguir disfrutando de Dante por mucho tiempo más, que me empiece a confundir su nombre o a no reconocerlo en por los menos 30 años.
Pero basta de palabrerío, Dante me necesita ya, fresco e iluminado, con la cabeza concentrada en su felicidad y no escribiendo nimiedades. Allá vamos entonces, que Dante siga siendo lo que es: el varón más amado.
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