viernes, 7 de marzo de 2008

YA ES UN OSO

Pareciera que el comienzo de un nuevo ciclo lectivo,en este caso la sala de 2 años a la que en el ambiente del jardín Snoopy se la conoce como la de “los osos”, ha significado un notable avance en la carrera educativa de Dante.
El año pasado fue, claro, la sala de 1, conocida en Snoopy como la de los “pollitos musiqueros” o “deambu”. Lo de pollitos estaba más o menos claro -chiquitos, tiernos, nenes de 1 año- pero lo de “deambu” sépanlo, manga de ignorantes, es el apócope de deambuladores, es decir, que recién han comenzado a caminar.
Pero vamos a los cambios de pollitos a osos. Ya no hay que llevar toallita en la mochila, se secan solos las manos en el baño. No hace falta mamadera, el vaso es el único medio para beber. No solo se comen galletitas dulces, parece que a los osos también les gustan las de agua.
Dante crece, es Oso, tiene nuevas habilidades pero enfrenta nuevos problemas. Ahora también tendrá música, cosa que no me gusta:¿Por qué será que todos los pedófilos de los jardines de infantes son los profes de música o de educación física?
Dejémonos de joder con eso. Profesor de Música no necesita: yo le enseño a tocar Zamba de mi Esperanza y el Fantasma de Canterville en la guitarra y los pibes de la cumbia villera nunca necesitaron aprender a tocar un instrumento para vender discos. Profe de Educación Física menos: el fóbal lo va a aprender jugando y el test de cooper está científicamente demostrado que no sirve para nada, la colchoneta junta pulgas y el fli fla no le sale a nadie.
Que juegue en el arenero, que siga pugnando por ser el primero en el tobogán y que cante a los gritos el elefante Trompita son las mejores clases en estas materias.
Mientras tanto Dante sigue superando etapas pedagógicas: los pollitos quedaron atrás, ya dejó esos nombres medio gays que les ponen a las salitas y ser un oso suena como más machote. Enfrentar el mundo como Oso la verdad que te da otra chapa, a mí me daría un poquito de vergüenza ser pollito musiquero, no veo que impresione demasiado a las minas ni te haga quedar como muy pulenta entre los pibes del barrio. Atenti que Dante ya es Oso, y vamos por más.

martes, 4 de marzo de 2008

SEGUIR SIENDO

Me gustaría que a Dante le siga gustando andar descalzo y correr por el jardín.
Que siga tirando besos con ruido y se muera de risa cuando le hacen cosquillas en la panza.
Que siga asomándose por la ventana para saludar a los que pasan.
Que siga abrazando a los que quiere.
Que mire a las chicas a los ojos como mira con esos ojos profundos.
Que elija novia como elige juguetes: a veces por intuición, a veces debatiéndose entre varias opciones, a veces arriesgando con lo primero que tiene a mano
Que siga pegándole a la pelota de zurda.
Que siga disfrutando de los dulces.
Que siga poniéndose contento cuando ve a alguien que le cae bien.
Me gustaría que Dante sea hincha de boca, tolerante, sin prejuicios, con sensibilidad social, culto, divertido, seductor, defensor de sus ideas. Un poco lo que yo intento ser, pero que de verdad lo logre.
Me parece que lo estamos haciendo bien, basta con verlo.